Cirugía de reemplazo de disco: Cuándo tiene sentido, cómo es y qué esperar

Si estás aquí, probablemente ya has pasado por lo típico: dolor que no termina de irse, limitaciones para hacer vida normal, y esa sensación de “¿por qué a mí?” cada vez que te agachas, te sientas un rato o intentas dormir sin encontrar postura. Y cuando aparece el término “cirugía de reemplazo de disco” (también llamada reemplazo discal, prótesis discal, disco artificial o artroplastia discal), es normal que se te mezclen dos cosas: esperanza y dudas.



En Biziondo (clínica especializada en columna), lo decimos claro desde el minuto uno: antes de hablar de cirugía, hablamos de diagnóstico. Y si finalmente toca operar, la decisión no va de “la técnica que hacemos aquí”, va de la técnica que encaja contigo.

¿Qué es el reemplazo discal y qué problema intenta resolver?

El reemplazo de disco es una cirugía en la que se sustituye un disco intervertebral dañado por una prótesis diseñada para mantener movimiento entre las vértebras (a diferencia de la fusión o artrodesis, que busca estabilizar “bloqueando” el segmento).



La clave no es “poner una pieza”. La clave es por qué: si el disco es el origen principal del problema y el resto de estructuras “acompañan”, una prótesis puede tener mucho sentido.

Discopatía degenerativa, dolor discogénico y dolor radicular

  • Discopatía/degeneración discal: el disco pierde altura y capacidad de amortiguar.
  • Dolor discogénico: dolor que nace del disco (a veces “mecánico”: cambia con posturas, cargas, estar sentado).
  • Dolor radicular (ciática/braquialgia): dolor que baja por pierna o brazo cuando se irrita/afecta una raíz nerviosa.

Y aquí un punto que evita muchos errores: no todo dolor lumbar o cervical viene del disco. A veces el problema está en articulaciones posteriores (facetas), inestabilidad, estenosis, etc. Por eso insistimos tanto en no saltar directamente a “prótesis sí/no” sin afinar.


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Reemplazo de disco vs fusión (artrodesis): diferencias reales

Esta comparación es la que suele decidir el camino. Simplificando:

  • Reemplazo discal: busca aliviar el problema manteniendo movimiento en ese nivel.
  • Fusión: busca aliviar el problema estabilizando el nivel (sin movimiento).

Ventajas de conservar movimiento (cuando toca prótesis)

En casos bien seleccionados, conservar movimiento puede:

  • Mantener una mecánica más natural del segmento.
  • Reducir rigidez en ciertos pacientes.
  • En algunos contextos, disminuir la sobrecarga de niveles vecinos y prevenir una enfermedad del segmento adyacente (depende del caso, no es automático).

Cuándo la fusión puede ser mejor opción 

Hay escenarios donde “preservar movimiento” no es lo más inteligente: por ejemplo, si existe inestabilidad relevante, deformidad importante, o si el dolor principal viene de estructuras que una prótesis no resuelve.


En Biziondo esto importa mucho: no nos casamos con una técnica. Valoramos conservador, infiltraciones, abordajes mínimamente invasivos, prótesis o fusión según indicación. Esto evita decisiones empujadas por “lo único que se ofrece”.


Quién es buen candidato (y quién no) a una prótesis discal

Aquí es donde el reemplazo discal deja de ser “un concepto” y se convierte en una decisión médica concreta.

Criterios típicos de selección

Sin prometer resultados, porque cada persona es un mundo, suele encajar mejor cuando:

  • Hay coherencia entre síntomas, exploración y pruebas.
  • El foco del problema está claramente en uno (o muy pocos) niveles.
  • El tratamiento conservador razonable no ha sido suficiente.
  • El contexto anatómico permite que una prótesis haga su trabajo.



En Biziondo vemos que cuando se hace bien esta parte, el paciente entiende algo muy tranquilizador: no es “cirugía por moda”, es cirugía por indicación.

Cuándo solemos ser prudentes

Hay escenarios donde una prótesis puede no ser la mejor respuesta porque el objetivo de “mantener movimiento” puede volverse en contra:

  • Inestabilidad: si al mover la espalda/cuello el segmento “baila” demasiado, a veces conviene más estabilizar que conservar movimiento.
  • Facetas muy castigadas (las “bisagras” de atrás): si el dolor viene sobre todo de ahí, cambiar el disco puede no resolver lo principal.
  • Deformidad relevante (p. ej., escoliosis con varios niveles implicados): el dolor suele ser multifactorial y no depende de un solo disco.
  • Calidad ósea baja (osteoporosis): el implante necesita un hueso que lo sostenga bien.
  • Dolor multicausal: cuando pruebas y síntomas no señalan un nivel claro, lo sensato es afinar diagnóstico antes de elegir cirugía.

¿Cómo lo detectamos? No solo con una resonancia. Con exploración, lectura crítica de RM y, cuando hace falta, TAC o radiografías en movimiento. La idea es simple: Tratamos pacientes, no imágenes.

Cómo saber si el reemplazo discal puede encajar en tu caso

Este apartado no sustituye una valoración médica, pero ayuda a entender qué se suele considerar en consulta cuando hablamos de prótesis discal:

  • Si tu dolor es principalmente radicular (baja por brazo/pierna) y las pruebas muestran compresión clara, muchas veces el foco está en descomprimir el nervio y elegir la técnica adecuada según tu anatomía.
  • Si tu dolor es más discogénico (centrado, mecánico, persistente) y el disco es el principal responsable, una prótesis puede entrar en el radar si el resto de estructuras acompañan.
  • Si el dolor es difuso y cambiante, o no hay un nivel claro, antes de pensar en prótesis suele ser mejor reordenar el diagnóstico.

Cómo es la cirugía (paso a paso) y qué abordajes existen

Cada caso y cada nivel (cervical/lumbar) tiene matices, pero el “viaje del paciente” suele seguir este guion:

  1. Evaluación y planificación.
  2. Preparación preoperatoria.
  3. Cirugía con anestesia general.
  4. Reanimación + control del dolor.
  5. Movilización precoz cuando procede.
  6. Alta y seguimiento.

Abordaje anterior / vía abdominal: por qué se usa y qué implica (lumbar)

En reemplazo discal lumbar es frecuente el abordaje anterior (por la parte frontal/abdominal). Permite acceder al disco sin trabajar desde atrás por la musculatura posterior.


Lo importante aquí no es solo “por dónde se hace”, sino el control del entorno quirúrgico y la planificación. En Biziondo, si el abordaje anterior es la opción, se planifica el circuito y el equipo para hacerlo con el máximo cuidado.

¿Y en cervical?

En cervical el abordaje anterior es también común en distintas cirugías de ese nivel. El objetivo es el mismo: llegar al disco de forma directa y segura, con una planificación acorde a tu anatomía y diagnóstico.

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Riesgos y complicaciones (con honestidad, sin alarmismo)

Toda cirugía tiene riesgos. El reemplazo discal incluye riesgos generales (infección, sangrado, trombosis, problemas de cicatrización) y riesgos específicos según el nivel y el abordaje.

Riesgos específicos del abordaje anterior

En abordajes anteriores (especialmente en lumbar) se contemplan riesgos relacionados con estructuras vasculares y tejidos del abdomen, además de riesgos neurológicos generales de cirugía de columna.


Y aquí se nota cuando un equipo es serio: la prevención se traduce en cosas como:

  • Planificación individual (nivel, abordaje, tipo de implante).
  • Protocolo de control del dolor y movilización.
  • Instrucciones de alta claras (qué hacer y qué no).
  • Seguimiento estructurado (para no dejarte “solo con tus dudas”).


En Biziondo, las cirugías de remplazo de disco, por vía abdominal, son realizadas por dos cirujanos de columna altamente experimentados, ademas de un cirujano vascular para evitar riesgos. Además de un equipo de fisioterapeutas que acompañan al paciente en su post-operatorio.

Señales de alarma: cuándo consultar de forma urgente

Cada paciente recibe indicaciones personalizadas, pero de forma general conviene consultar urgente si aparece:

  • Fiebre alta persistente.
  • Dolor que empeora de forma abrupta y no cede.
  • Pérdida de fuerza o sensibilidad nueva.
  • Pérdida de control de esfínteres.
  • Signos claros de infección en la herida.
  • Dificultad respiratoria o dolor torácico.

Cómo decidimos el tratamiento en Biziondo (sin cirugías innecesarias)

En Biziondo tratamos patologías de columna cervical y lumbar (hernia, protrusión, discopatía, escoliosis, espondilolistesis/espondilolisis, etc.). Eso nos obliga a algo bueno: pensar amplio y elegir sin sesgos.

Diagnóstico personalizado, aterrizado (cómo lo hacemos de verdad)

En Biziondo no decidimos “prótesis sí/no” en 10 minutos. Lo proponemos así:

  • Historia clínica dirigida (qué lo empeora, qué lo mejora, patrón del dolor, límites reales en tu día a día).
  • Exploración neurológica y funcional (fuerza, sensibilidad, reflejos, movilidad).
  • Lectura de pruebas (RM y, si hace falta, TAC o radiografías dinámicas) buscando coherencia entre imagen y síntomas.
  • Descartar otros generadores de dolor (por ejemplo facetas o inestabilidad) para no tratar “lo que sale en la resonancia” en lugar de tratarte a ti.
  • Plan por escalones: si hay margen, empezamos por conservador (fisioterapia, medicación, infiltraciones según caso). Y si toca cirugía, se explica por qué y para qué.

Esto no garantiza resultados (nadie puede), pero sí garantiza algo muy importante: una indicación razonada y personalizada por un equipo especializado en columna.

¿Qué te llevas de la consulta?

  • Un diagnóstico (y qué falta si hay que confirmarlo).
  • Un plan por fases.
  • Criterios claros para reevaluar (qué tendría que pasar para cambiar de estrategia).

Experiencia del equipo Biziondo y nuestra forma de trabajar

La experiencia no es solo “quién opera”, también es cómo se decide y cómo se acompaña:

  • Valoración por un equipo enfocado en columna.
  • Elección de técnica sin sesgo (conservador vs mínimamente invasivo vs quirúrgico).
  • Coordinación del circuito perioperatorio.
  • Seguimiento con pautas y revisiones programadas.


Contamos con especialistas de trayectoria amplia e internacional, incluido el Dr. Patrick Tropiano, reconocido en el ámbito del reemplazo discal, además del resto del equipo quirúrgico.

  • ¿Cuánto dura una prótesis de disco?

    No hay una cifra única. Depende de factores del paciente, el nivel tratado, el implante y la evolución. Lo responsable es hablar de seguimiento y controles, no de garantías.

  • ¿Se puede hacer en más de un nivel?

    A veces se plantea, pero no siempre es lo ideal. Depende de tu diagnóstico, estabilidad y objetivos. La decisión debe ser individual.

  • ¿Cuándo podré trabajar, conducir o hacer deporte?

    Depende del tipo de trabajo y de tu recuperación. La vuelta se hace de forma progresiva y guiada por tu especialista.

  • ¿Cómo sé si me están indicando la cirugía correcta?

    Pide que te expliquen:


    por qué el dolor se atribuye al disco,


    qué alternativas existen y por qué no encajan,


    qué objetivo buscan (realista),


    y qué riesgos aplican a tu caso.


    Si solo te dicen “esto se hace así” sin razonamiento, mala señal. Lo que buscamos en Biziondo es justo lo contrario: claridad, criterio y personalización.


La cirugía de reemplazo de disco puede ser una opción excelente cuando la indicación está bien puesta: diagnóstico afinado, selección correcta del paciente y planificación quirúrgica coherente. Lo que no es buena idea es usarla como solución universal para cualquier dolor de espalda o cuello.



En Biziondo trabajamos desde una premisa sencilla: primero diagnóstico personalizado, después decisión sin sesgos. Y si finalmente la prótesis discal es el camino, lo planteamos con prudencia, un circuito bien planificado y seguimiento claro. En muchos casos (cuando la evolución lo permite) esto se traduce en una recuperación ágil y un alta alrededor de 48 horas, sin convertirlo en promesa: convirtiéndolo en un objetivo clínico razonado.

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