Cirugía ADR: Reemplazo de disco para preservar la movilidad de la columna
La cirugía ADR —siglas de Artificial Disc Replacement o reemplazo de disco artificial— es una técnica de cirugía de columna en la que sustituimos un disco intervertebral dañado por una prótesis discal. Puede realizarse tanto en la columna lumbar como cervical y uno de sus principales objetivos es tratar el problema discal intentando preservar la movilidad del segmento intervenido.
En Biziondo incorporamos la ADR dentro de las diferentes técnicas que utilizamos para tratar patologías de columna. Sin embargo, que una persona tenga un disco degenerado, una hernia o dolor de espalda no significa automáticamente que necesite una prótesis discal.
Para nosotros, una de las partes más importantes de este procedimiento ocurre antes de entrar al quirófano: determinar si la cirugía ADR es realmente la mejor opción para ese paciente concreto.
La edad, el origen de los síntomas, el estado general de salud, la calidad del hueso, las características de la columna y los riesgos asociados a la intervención pueden hacer que dos pacientes con imágenes aparentemente similares necesiten tratamientos completamente diferentes.
Por eso, aunque en esta página explicamos en profundidad qué es una ADR, cómo se realiza y cuáles son sus ventajas, también queremos explicar cuándo puede no ser la solución más adecuada y qué otras alternativas podemos valorar.
¿Te han recomendado una ADR, una artrodesis u otra cirugía de columna y quieres conocer otra valoración?
¿Qué es una cirugía ADR y cómo funciona una prótesis discal?
Entre cada dos vértebras encontramos un disco intervertebral que participa tanto en la distribución de las cargas como en el movimiento de la columna.
Con el paso del tiempo, por diferentes enfermedades o como consecuencia de determinadas alteraciones, ese disco puede perder sus propiedades. El paciente puede escuchar entonces términos como degeneración discal, discopatía degenerativa, disco desgastado o disco deshidratado.
La cirugía ADR consiste en retirar el disco que se ha identificado como responsable del problema y colocar en su lugar una prótesis discal o disco artificial.
La diferencia fundamental respecto a otras técnicas es que esta prótesis está concebida para permitir movimiento en el segmento intervenido.
Por eso también podemos encontrar esta cirugía descrita como reemplazo discal, sustitución discal, artroplastia discal o reemplazo de disco artificial.
En Biziondo realizamos este procedimiento tanto a nivel lumbar como cervical cuando, después de estudiar el caso, consideramos que la preservación del movimiento forma parte de los objetivos terapéuticos y que las condiciones del paciente permiten plantear este tipo de intervención.
¿Qué diferencia hay entre sustituir un disco y fusionar dos vértebras?
Una de las dudas más habituales cuando un paciente empieza a informarse sobre ADR es la diferencia respecto a una artrodesis o fusión vertebral.
Son conceptos biomecánicamente distintos.
En una artrodesis buscamos estabilizar un segmento de la columna mediante su fusión. En una cirugía ADR sustituimos el disco deteriorado mediante una prótesis e intentamos conservar movilidad entre las vértebras.
Esto no significa que una técnica sea siempre mejor que la otra.
Hay situaciones en las que preservar movimiento puede tener especial interés y otras en las que, por las características de la columna, puede resultar más apropiado estabilizar el segmento.
La pregunta que debemos hacernos no es simplemente “¿ADR o artrodesis?”, sino cuál de las dos estrategias responde mejor al problema que presenta ese paciente.
¿Cuándo puede estar indicada una cirugía ADR?
No indicamos una prótesis discal basándonos únicamente en que una resonancia muestre un disco deteriorado.
Para considerar una ADR necesitamos relacionar las imágenes con los síntomas del paciente, su exploración, las características de ese segmento vertebral y su situación médica general.
Hay diferentes patologías en las que una alteración discal puede formar parte del origen del problema y en las que, dependiendo del caso, el reemplazo de disco puede entrar dentro de las opciones terapéuticas que estudiamos.
Degeneración, desgaste y deshidratación del disco
El disco intervertebral cambia a lo largo de la vida. Puede perder hidratación, altura y propiedades mecánicas, y esos cambios pueden aparecer descritos en una resonancia como degeneración o deshidratación discal.
Pero existe una diferencia importante entre encontrar un disco degenerado y demostrar que ese disco es el responsable de los síntomas. No tratamos únicamente una imagen.
Antes de proponer una intervención tenemos que intentar comprender qué estructura está produciendo el dolor y cómo se relaciona con el resto de la columna.
Cuando existe una discopatía sintomática y se cumplen las demás condiciones necesarias, la sustitución del disco mediante una prótesis puede ser una de las estrategias que valoremos.
Hernia discal, compresión nerviosa y ciática
Una hernia discal también puede coexistir con el deterioro del propio disco.
Cuando parte del contenido discal afecta a una raíz nerviosa pueden aparecer síntomas como dolor irradiado, hormigueo, pérdida de sensibilidad o ciática, dependiendo de la zona afectada. Pero tampoco aquí existe una relación automática entre hernia discal y ADR.
Un paciente puede necesitar tratar únicamente la hernia mediante una técnica más limitada, mientras que otro puede presentar una alteración discal más compleja que haga necesario estudiar otras soluciones.
Por eso, ante una ciática causada por una hernia discal, lo primero no es decidir qué operación hacer. Lo primero es averiguar qué está causando los síntomas y qué parte del problema necesitamos solucionar.
¿Puede utilizarse ADR cuando existe escoliosis o deformidad de la columna?
La situación es todavía más individual cuando la degeneración discal aparece asociada a cambios en la alineación de la columna.
En determinados pacientes, la degeneración de uno o varios discos puede participar en procesos de deformidad. Sin embargo, la presencia de escoliosis no significa por sí misma que una prótesis discal sea la solución.
En estos casos necesitamos estudiar la columna en conjunto: qué segmentos están afectados, dónde se origina el dolor, qué movilidad conserva el paciente y cómo se comportaría biomecánicamente la columna después de intervenir un nivel determinado.
¿Cómo sabemos si un paciente es candidato para una cirugía ADR?
Esta es probablemente una de las preguntas más importantes de toda la cirugía de reemplazo discal.
En Biziondo no decidimos si un paciente es candidato a ADR mirando únicamente su edad o una resonancia. Valoramos la columna, pero también a la persona que tenemos delante.
Hay casos en los que una determinada operación puede ser técnicamente adecuada para solucionar un problema de columna y, aun así, no ser la mejor opción global para ese paciente. Nuestro objetivo consiste en encontrar un equilibrio entre lo que queremos corregir, el beneficio que podemos obtener y los riesgos que asumimos para conseguirlo.
El estado general del paciente también decide la cirugía
Antes de plantear una ADR necesitamos conocer el estado general de salud y las patologías previas del paciente.
Una cirugía de estas características requiere una valoración completa y, entre otras cuestiones, debemos considerar si la persona puede someterse en condiciones adecuadas a una intervención bajo anestesia general.
Imaginemos un paciente que presenta una hernia discal sobre un disco deteriorado, pero cuya situación médica hace poco aconsejable una intervención de mayor entidad. En un caso así puede tener más sentido estudiar una alternativa menos invasiva dirigida principalmente a reducir los síntomas provocados por la hernia, aunque esa técnica no vaya a corregir por completo el desgaste del disco.
Una nucleotomía, por ejemplo, puede tener un objetivo diferente al de una ADR. Este ejemplo refleja algo que consideramos fundamental: no buscamos únicamente la mejor solución para una imagen de columna; buscamos la opción más razonable para el paciente en su conjunto.
La calidad del hueso importa para soportar una prótesis discal
Una prótesis necesita apoyarse sobre estructuras capaces de ofrecerle un soporte adecuado. Por ello, la calidad ósea es otra de las variables que tenemos en cuenta cuando estudiamos la posibilidad de realizar una ADR. No basta con preguntarnos si podemos retirar el disco deteriorado y colocar una prótesis. También tenemos que valorar las condiciones sobre las que ese implante deberá trabajar.
Cuando la calidad del hueso no es adecuada, la estrategia terapéutica puede cambiar.
Esta es una de las razones por las que dos personas con una degeneración discal aparentemente similar pueden recibir recomendaciones diferentes después de una valoración completa.
Edad, actividad y preservación del movimiento
La cirugía ADR suele generar especial interés en pacientes relativamente jóvenes porque conservar el movimiento de un segmento vertebral puede tener una importancia particular cuando quedan muchas décadas de actividad por delante.
Sin embargo, ser joven no convierte automáticamente a una persona en candidata a ADR, del mismo modo que superar una determinada edad no permite decidir por sí solo qué tratamiento necesita. La edad es una variable más. Tenemos que combinarla con la calidad ósea, el estado del segmento afectado, las estructuras vecinas, la patología que causa los síntomas, el estado general y las expectativas funcionales del paciente.
La causa del dolor importa tanto como la imagen
Una resonancia puede mostrar múltiples alteraciones al mismo tiempo.
Podemos encontrar un disco deshidratado, una hernia, cambios degenerativos en otros niveles o diferentes signos de desgaste. El reto consiste en determinar cuáles de esos hallazgos tienen realmente relación con lo que siente el paciente.
Operar una alteración que vemos claramente en una imagen pero que no explica los síntomas difícilmente resolvería el problema que llevó al paciente a consulta.
Por eso la selección de candidatos para ADR requiere algo más que identificar un disco deteriorado: necesitamos integrar síntomas, exploración, pruebas de imagen y situación clínica global.
El Profesor Tropiano explica cómo se toma esta decisión en la práctica
El Profesor Tropiano, uno de los especialistas de nuestro equipo y uno de los pioneros en la cirugía de reemplazo discal, explica en el siguiente vídeo un caso que permite comprender por qué la indicación quirúrgica debe hacerse pensando en el paciente completo y no únicamente en la imagen de su columna.
Este razonamiento forma parte de nuestra manera de trabajar en Biziondo: incluso cuando disponemos de una técnica que puede solucionar un determinado problema estructural, valoramos primero si esa intervención representa realmente la mejor relación entre beneficio y riesgo para la persona que tenemos delante.
¿Quieres saber si ADR podría ser una opción en tu caso?
¿Cómo se realiza una cirugía ADR?
Una vez confirmada la indicación, el objetivo de la intervención es acceder al disco afectado, retirar el tejido discal deteriorado y colocar una prótesis adecuada a la anatomía y necesidades del segmento.
La planificación tiene una importancia fundamental. Antes de la cirugía necesitamos conocer con precisión qué nivel vamos a tratar, el estado de las estructuras óseas y discales, la anatomía del paciente y el tipo de estrategia que vamos a seguir.
Aunque solemos hablar simplemente de “poner un disco artificial”, en realidad estamos realizando una reconstrucción funcional de un segmento de la columna. No buscamos únicamente ocupar el espacio dejado por el disco, sino conseguir que el implante trabaje de forma adecuada dentro del conjunto de la columna.
ADR lumbar: ¿por qué se accede a la columna por el abdomen?
Una de las cosas que más sorprenden a algunos pacientes es descubrir que una operación destinada a tratar un problema lumbar puede realizarse desde la zona abdominal.
La razón está en la anatomía.
En la cirugía ADR lumbar podemos acceder al disco desde la parte anterior de la columna. De esta manera llegamos directamente al espacio discal sin tener que realizar el mismo recorrido que requeriría un acceso desde la espalda.
El abordaje anterior permite trabajar sobre el disco desde una posición especialmente favorable para retirarlo y colocar la prótesis. Para el paciente puede resultar contraintuitivo al principio: el dolor está en la espalda o se irradia hacia la pierna, pero la entrada quirúrgica puede estar en la parte anterior.
Por eso consideramos importante explicarlo antes de la cirugía. Entender el recorrido de la intervención también ayuda a comprender que el lugar donde sentimos el dolor y el lugar desde el que accedemos quirúrgicamente no tienen por qué coincidir.
La elección del abordaje, en cualquier caso, forma parte de la planificación de cada intervención y depende de la anatomía y características concretas del paciente.
ADR cervical: un mismo concepto en una anatomía diferente
También podemos sustituir un disco a nivel cervical. El concepto sigue siendo el mismo: retirar el disco patológico y colocar una prótesis con el objetivo de tratar el problema manteniendo movimiento en el segmento cuando existe una indicación adecuada.
Sin embargo, no debemos entender la ADR cervical como una simple versión más pequeña de la lumbar. La anatomía, las estructuras que debemos considerar, la patología y la planificación del procedimiento son diferentes.
Por eso diferenciamos siempre entre ADR cervical y ADR lumbar, aunque ambas formen parte del mismo concepto de artroplastia o reemplazo discal.
¿Cómo realizamos la cirugía ADR en Biziondo?
La tecnología y el diseño de las prótesis son importantes, pero una cirugía de columna no depende únicamente del implante utilizado.
También depende de quién selecciona al paciente, quién planifica la intervención y quién la realiza.
En Biziondo, las cirugías ADR se realizan con un mínimo de dos cirujanos especialistas en cirugía de columna.
Este modelo forma parte de nuestra manera de abordar procedimientos que requieren una elevada especialización.
No queremos que la experiencia del paciente dependa únicamente de un nombre o de una técnica aislada. Buscamos combinar diferentes trayectorias profesionales dentro de un mismo equipo de columna.
Un mínimo de dos especialistas en cirugía de columna
El hecho de trabajar con al menos dos especialistas durante este tipo de intervenciones permite integrar experiencia y criterio quirúrgico en un procedimiento en el que la planificación y la ejecución son especialmente importantes.
La ADR forma parte de nuestro repertorio quirúrgico, pero no es la única técnica que realizamos.
Precisamente por eso, antes de indicar una prótesis discal podemos plantearnos si existe otra opción capaz de alcanzar los objetivos del tratamiento con un perfil más apropiado para ese paciente.
Décadas de experiencia en cirugía de columna
Subtítulo
El equipo de Biziondo cuenta con profesionales con trayectorias especialmente prolongadas en cirugía vertebral.
El Dr. Alfonso Riojas, jefe de Cirugía de Biziondo, acumula más de 40 años de trayectoria médica y continúa desarrollando actividad quirúrgica también en Francia y México.
Por su parte, el Profesor Tropiano lleva más de dos décadas realizando intervenciones de reemplazo discal y combina su actividad en Biziondo con su práctica en el Hôpital de la Timone.
En su caso, la relación con ADR no se limita a la práctica quirúrgica. También existe una trayectoria académica vinculada al estudio a largo plazo de pacientes portadores de prótesis discales.
Esto es especialmente importante en una técnica en la que muchas de las preguntas de los pacientes no están relacionadas solo con lo que ocurre el día de la operación, sino con lo que puede ocurrir años después.
Más de dos décadas realizando y estudiando reemplazos discales
Cuando explicamos una prótesis discal, es habitual que aparezca una pregunta muy razonable:
¿Qué ocurre con ese disco artificial con el paso de los años?
Es una cuestión que la cirugía de columna lleva décadas estudiando. En 2005, el Profesor Tropiano fue primer autor de una investigación publicada en The Journal of Bone & Joint Surgery en la que se estudiaron pacientes con entre siete y once años de seguimiento después de una prótesis total de disco lumbar.
No utilizamos este estudio para afirmar que todas las prótesis actuales vayan a comportarse exactamente igual ni para prometer una duración concreta a cada paciente.
Su relevancia aquí es otra: demuestra que la experiencia del Profesor Tropiano con esta técnica no comenzó recientemente y que su trayectoria incluye tanto la práctica quirúrgica como el estudio de la evolución a largo plazo del reemplazo discal.
¿Cuánto dura una prótesis discal?
No creemos que sea adecuado responder a esta pregunta con una cifra universal. La evolución de un implante depende de múltiples variables: el tipo de prótesis, su posición, la calidad de las estructuras sobre las que se apoya, la biomecánica de la columna y las características particulares del paciente, entre otras. Por eso, cuando hablamos de resultados a largo plazo, preferimos valorar el contexto completo antes que prometer un determinado número de años.
La experiencia acumulada durante décadas nos resulta especialmente útil precisamente para entender la ADR como un tratamiento que debe planificarse pensando no solo en el resultado inmediato, sino también en el futuro de esa columna.
Ventajas de la cirugía ADR cuando está bien indicada
La principal característica que diferencia conceptualmente a una ADR de una técnica de fusión es la preservación del movimiento. Pero creemos que las ventajas de cualquier procedimiento deben explicarse siempre junto a una condición: tienen sentido cuando la indicación es correcta.
Una técnica avanzada aplicada al paciente equivocado no se convierte en una buena intervención por el simple hecho de ser avanzada.

